1274 días, 7 horas, 57 minutos, 17 segundos, 16, 15, 14, 13... Era el tiempo que marcaba ayer, a la hora de escribir estas líneas, el contador del IPv6 Forum. El tiempo exacto que queda, según los expertos, para el colapso de internet.
De hecho, los datos de este mismo mes indican que en todo el mundo ya están usadas 85 por ciento de los cerca de 4.300 millones de direcciones IP que permite el protocolo de internet en uso (IPv4, o Internet Protocol versión 4). Y eso, en un momento de auge del número (y la variedad) de dispositivos capaces de conectarse a la red de redes es una mala, muy mala noticia.
Éste es un año en el que muchos hogares darán el salto a la tele plana con la excusa de la Eurocopa o las Olimpiadas. De las estanterías de los comercios ya han desaparecido las teles de tubo –salvo uno o dos modelos- pero lo curioso es que casi han desaparecido también las de plasma.
Encontrar modelos que recomendar y que sean interesantes nos ha costado más de lo que costaba hace sólo un año. Algunas marcas que antes apoyaban las dos tecnologías —LCD y plasma- han abandonado esta última para centrarse sólo en LCD. Algunos de los que sólo apostaban por el plasma, ya han anunciado que abandonarán sus planes
El problema es que competir con el LCD es imposible. En cuanto los fabricantes de paneles de cristal líquido se proponen saturar el mercado con un tamaño determinado —ayer 32 pulgadas, ahora 37 y 42 y mañana, por qué no, 230- los precios bajan hasta niveles ridículos y pasa lo que pasa, que las teles se acaban vendiendo en el supermercado de la esquina o las regala el banco por abrir una cuenta.
¿Hay alguna diferencia entre las dos tecnologías? La verdad es que el LCD ha mejorado mucho en los últimos cinco años pero el plasma sigue siendo más rápido a la hora de mostrar la imagen —unas 4.000 veces más rápido, de hecho- y tiene un contraste mayor.
Esto tiene ventajas evidentes, por ejemplo, a la hora de ver deportes. La pelota de un partido de fútbol no deja estelas ni pierde definición al moverse.



